La otra nace de la calma, de ser una
persona más; te recuerda que perteneces,
que no necesitas demostrar nada,
que tu valor no depende del brillo
sino de la humanidad que compartes.
Es la fuerza que sostiene,
que acompaña,
que te permite descansar en otros.
Es la voz que dice:
yo soy cualquiera.